Si entra gente y compra poco, el problema no suele ser la visibilidad: está en el recorrido. Mira qué ve primero el cliente, qué pregunta, dónde duda y qué le falta para decidir antes de tocar precios o hacer más promociones.
El objetivo es resolverlo sin perder cercanía ni complicar más la operación. Para eso conviene mirar clientes, ventas y repetición, pero aterrizado a el servicio, la mise en place y la coordinación de sala y cocina. No hace falta montar un sistema enorme: basta con elegir pocos datos, revisarlos siempre igual y convertirlos en una acción concreta.
Qué mirar primero
Empieza por observar cuántas personas entran, cuántas compran, qué ticket dejan y cuándo vuelven.
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