Una web propia merece la pena si ayuda a decidir o contactar. No tiene que ser enorme: debe explicar qué haces, dónde estás, por qué elegirte y cómo dar el siguiente paso.
El objetivo es resolverlo sin perder cercanía ni complicar más la operación. Para eso conviene mirar herramientas digitales, datos e IA útil, pero aterrizado a la reposición, el asesoramiento y el orden de tienda. No hace falta montar un sistema enorme: basta con elegir pocos datos, revisarlos siempre igual y convertirlos en una acción concreta.
Qué mirar primero
Empieza por observar tareas repetitivas, mensajes pendientes, reservas, pedidos, errores y tiempo administrativo.
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