El espejismo del e-commerce: Por qué tu web quema el dinero que fabrica tu mostrador

La trampa de la tienda online
Tienes un negocio físico que funciona. Conoces a tus clientes por su nombre, el género rota y la caja suena cada día. De repente, alguien te dice que "hay que estar en internet o no existes". Te gastas 3.000 euros en una web, otros 500 al mes en "posicionamiento" y empiezas a subir productos.
Seis meses después, te das cuenta de que la web ha vendido 400 euros en total. Mientras tanto, te ha quitado decenas de horas de sueño, los gastos de envío se han comido el margen y pagas más de cuota de software que lo que sacas de beneficio. Tu mostrador físico está subvencionando un capricho digital que te desangra.
Las matemáticas de la mentira digital
Vender online no es "más barato porque no pagas alquiler". En una tienda física, el "tráfico orgánico" es la gente que pasa por delante de tu escaparate. En internet, tu escaparate está en el piso 50 de un edificio en un callejón oscuro. Para que la gente entre, tienes que pagar el peaje: Facebook, Instagram o Google Ads.
Hagamos unas "matemáticas de servilleta" para un producto de 50 euros:
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